CRÓNICA 1

El 2 de septiembre iniciábamos la experiencia del CEL, habíamos llegado de diferentes lugares y de diferentes realidades. Hermanos, Hermanas y Seglares nos uníamos con la ilusión de vivir una experiencia de comunidad y formación que nos ayudase a crecer para ofrecer. Desde este primer momento fuimos recibidos por la Comunidad de Acogida, la Comunidad de San Miguel y el Equipo de Animación del CEL, sintiendo que todos caminamos unidos para dar continuidad al proyecto de nuestro fundador.

La primera semana dedicamos tiempo a la reflexión para ir diseñando nuestros proyectos personales, al tiempo que compartíamos los objetivos y expectativas que cada cual tenía con respecto a esta experiencia; y a partir de ahí, elaboramos nuestro proyecto comunitario en el que nos marcamos como objetivo: “Ahondar en nuestra identidad lasaliana para afianzar el sentido de nuestra vocación y seguir respondiendo hoy a las necesidades de los niños y de los jóvenes de nuestro entorno”. Pero no todo era reflexionar,como es lógico, además, en estos primeros días comenzamos a conocernos al pasear juntos, compartiendo el café; siendo especialmente significativa, la convivencia que en un ambiente distendido y relajado tuvimos en la finca La Cayetana.

La siguiente semana comenzó lo que sería la formación propiamente dicha, abordando dos cuestiones: por un lado Las claves para leer la Biblia y por otro La oración personal y comunitaria. Aunque no son temas específicamente lasalianos, es evidente que cualquier creyente (con independencia de cuál sea su carisma) debe dedicar un tiempo a la oración, a dejarse querer y encontrar por Dios; y que el centro de la misma debe ser la Palabra, haciéndose necesario disponer de herramientas que nos ayuden a comprenderla mejor para hacerla vida.

Así llegamos a la tercera semana de septiembre en la que nos hemos acercado al Jesús histórico para descubrir en él al Cristo de la fe y al Dios que se encarna en Jesús, ese Dios que es exclusivamente bueno, amor-vida. Como es lógico, en una comunidad diversa como la nuestra no todos partíamos del mismo conocimiento del Jesús Histórico, aun así estos módulos han sido de provecho para todos ya que no solamente se realizaban ponencias sino que tuvimos momentos en los que poder contrastar lo que cada uno iba aprendiendo; y esto siempre es una riqueza para el grupo.

Y de esta manera llegamos a la última semana de nuestro primer mes en el CEL. Esta vez el módulo trataría el tema de La vida como itinerario y las crisis como dinamismo de crecimiento. Profundizamos en las dimensiones de la persona y cuál sería una correcta evolución para llegar a ser una persona equilibrada teniendo presente que las crisis no tienen por qué ser siempre una situación negativa en nuestras vidas sino un momento de cambio en el cuál conocernos más, marcando un antes y un después en nuestro itinerario personal.

Destacaríamos de esta semana la visita al centro de educación especial María Corredentora. Allí pudimos conocer la misión de unos maestros y maestras entregados a un alumnado que presenta dificultades concretas para el aprendizaje.Un centro especializado, con medios para atender a sus alumnos y alumnas de la mejor manera para desarrollar todo su potencial y capacitarlos para la vida adulta y valerse por si solos o con la supervisión intermitente de un tutor.

No hay duda de que todo lo vivido este mes está siendo muy rico y valioso para nuestro desarrollo personal. Continuamos esta formación con más ilusión si cabe que cuando la comenzamos.