Crónica 8ª semana

La crónica de esta segunda semana de peregrinación y octava del CEL comenzó con el plato fuerte de la peregrinación, pero… ¿es que hay algún plato “menos fuerte” en esta maravillosa experiencia? Definitivamente, no. Cada nuevo día nos sorprende con espectaculares amaneceres, hermosos paisajes, bellas vistas, majestuosas catedrales, significativos monumentos, simbólicos lugares, emotivas celebraciones, entornos inigualables, sonrisas hermanas, cariñosas palabras…

Pues sí, el domingo 22 de octubre llegó el momento estelar de recorrer Reims, cuna del Fundador. Recorrimos lugares que tienen un significado muy especial y simbólico para nosotros los lasalianos. La casa natal de San Juan Bautista de La Salle, la Catedral de Reims, San Remigio… Y todo ello aderezado con las explicaciones de un guía muy especial y experimentado, el Hermano Joaquín Gasca, licenciado en Historia del Arte y erudito en los lugares lasalianos y la figura del fundador. Escucharlo es todo un placer.

El lunes emprendimos el camino hacia nuestro propio retiro interior simbolizado en Parmenia… ¡¡¡Qué os vamos a contar!!! Aquí el fundador pasó un mes en un periodo de crisis que le llevó incluso a plantearse abandonar el Instituto. Dos hechos fundamentales: el encuentro y las charlas con la mística Sor Luisa, y la carta remitida por sus Hermanos desde París pidiéndole que regresara, lo disuaden finalmente de esta idea. Lugar simbólico para los lasalianos donde los haya, Parmenia, más qué lugar físico es un lugar espiritual que, definitivamente, ha marcado un antes y un después en todos nosotros.

Comenzamos el martes con una explicación del Hermano Joaquín sobre la historia de esta colina de Parmenia y lo que significó para el fundador. Posteriormente, con un Hermano de la comunidad realizamos la visita a la casa comenzando por los restos de una cisterna romana y la cripta descubierta por Leo Burkhard donde se encontraba la tumba de Sor Luisa. Igualmente, también visitamos el edificio correspondiente al albergue.

A continuación comenzamos nuestro día de retiro allí en Parmenia. El tiempo acompañó, con un maravilloso sol y un cielo azul que nos permitieron admirar la grandeza y belleza del paisaje junto con el silencio, exterior e interior, tan sólo interrumpido por el cascabeleo de las pequeñas hojas secas cayendo de los árboles. Caminando por un bosque otoñal descubrimos la belleza del entorno y la mano de Dios en esta obra y como ha dicho alguien sólo cabe decir: “Señor, Dios nuestro que admirable es tu nombre”…

Al finalizar el día, la eucaristía para, tras la cena, unirnos de nuevo en la capilla para compartir con los hermanos y hermanas nuestra personal experiencia de este retiro. Hablamos, escuchamos, cantamos, compartimos, lloramos, reímos, nos emocionamos… Todos unidos. Cuanta riqueza compartida. Nos agradecemos a cada uno de nosotros todo lo compartido y vivido en este día tan especial y en un entorno tan especial donde el fundador tras su noche oscura regresa a su misión. Un momento muy emotivo y especial que todos guardaremos en nuestros corazones. Agradecemos de corazón a los Hermanos de Parmenia su acogida y todo lo vivido.

Miércoles… Grenoble, ciudad hermosa y señorial donde nuestro fundador pasó aproximadamente cinco meses. Recorrimos sus calles, museo arqueológico en la Iglesia de San Lorenzo, la Iglesia de San Andrés…para llegar finalmente hasta el colegio de La Salle. La acogida que nos brindaron no pudo ser más afectuosa. Allí nos esperaban Christine, directora del centro, e Isabelle, directora adjunta, quienes nos obsequiaron con un delicioso y animado almuerzo.

Ya por la tarde, iniciamos la subida hacia la Grand Chartreusse, donde Juan Bautista pasó tres días.

Y llegó el jueves…  Tocaba despedirse de Parmenie. Había llegado la hora de abandonar la Arcadia para volver al mundo. Lo hicimos tristes pero plenos, proclamando en nuestra última eucaristía del CEL nuestro compromiso personal con la Iglesia y nuestro Instituto lasaliano: “Desde la libertad que me da el sentirme hijo tuyo, y desde este lugar entrañable y profético de Parmenie, te digo, Señor, que puedes contar conmigo para llevar y transmitir el espíritu del evangelio, que es el espíritu de servicio, entrega y amor, a todas las personas que me has confiado… ”

Tras pasar la noche en el colegio La Salle Bonanova en Barcelona, donde nos recibieron con auténtico cariño y una exquisita cena, emprendimos de nuevo el viaje hacia Madrid, no sin antes hacer una nueva parada en uno de los grandes santuarios marianos de España, Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza. Allí, al realizar la preceptiva visita a la Virgen, nos llevamos la agradable sorpresa de que la Virgen llevaba el manto lasaliano con la estrella de La Salle.

A continuación disfrutamos de un agradable almuerzo en el colegio La Salle Montemolín donde nuestro director, Hermano José Ángel Arrizabalaga, entregó unos recuerdos al Hermano Joaquín, al sacerdote que nos ha acompañado, Padre Rodolfo y a todas las personas que han hecho posible la realización de la peregrinación. Nosotros fuimos obsequiados con el tradicional “cachirulo” aragonés con la marca de La Salle por parte del director de la obra educativa. Luego nos recibieron los Hermanos en su comunidad, donde pudimos compartir un rato de animada charla con ellos.

Desde el grupo de todos los que formamos la promoción del CEL 2017 queremos agradecer a los Hermanos, en primer lugar, la oportunidad que nos han brindado de vivir esta maravillosa experiencia. En segundo lugar, el trabajo y esfuerzo que realizan nuestro director, Hermano José Ángel Arrizabalaga, subdirector, Hermano Juan Antonio Rivera y el Hermano Joaquín Gasca en la organización y realización de la peregrinación lasaliana. ¡Gracias desde el corazón!