Crónica 15ª Semana

Encaramos la última semana de nuestra experiencia del CEL y ésta comienza el lunes muy temprano ya que, acompañados del Hno. Juan Antonio Rivera, por segunda vez, otro grupo de CEListas asistió a la eucaristía que se celebra diariamente en el piso 33 de la Torre Espacio. Allí pudieron disfrutar de unas originales vistas de Madrid aderezadas con un poco de niebla y un desayuno que repuso las fuerzas para la vuelta a casa. Ya por la tarde proseguimos con la reunión comunitaria en la que nuestros compañeros Rafa España, Jesús Martín y Emilio Sánchez compartieron con nosotros experiencias vitales que en su día les configuraron como lasalianos. Rafa España nos contó su estancia misionera en la comunidad de Padre Cocha en Perú que consistió en la animación y puesta en marcha de talleres educativos. El Hno. Jesús Martín nos explicó un poco de la historia y la configuración de la Casa Generalicia en Roma, último de sus destinos en calidad de responsable de comunicación y, para finalizar, Emilio Sánchez nos habló de su enriquecedora experiencia en la India. Allí participó en un proyecto para la construcción de una casa para niños de la calle en Dindigul.

Esta semana seguimos compartiendo formación con los Hermanos novicios. El martes, acompañados, primero, por el Hermano José Miguel Jiménez (Chemi), miembro del Equipo de Animación del Sector de Valladolid, hemos continuado profundizando y reflexionando en la historia de los dinamismos asociativos de nuestro distrito ARLEP. Por la tarde Günter, miembro de la comunidad Shemá, compartió con nosotros su testimonio de vida comunitaria en Valladolid. Al finalizar la jornada, pudimos compartir nuestras experiencias en un clima de diálogo verdaderamente enriquecedor.

El miércoles continuamos nuestra formación junto al Hno. Antonio Botana con quien tuvimos la oportunidad de hacer una sesión de síntesis de lo que significa hoy la asociación lasaliana y seguidamente tuvimos un tiempo de trabajo individual para reflexionar sobre nuestros propios itinerarios personales.

Vamos también cerrando experiencias como la vivida en la comunidad de San Egidio. Con mucha tristeza nos despedíamos de los amigos de la calle a los que tuvimos la dicha de conocer hacía ya tres meses y con quienes pudimos compartir momentos de diálogo y calor humano. También ellos nos han enseñado mucho y seguro que sus rostros y sus personas nos acompañarán durante toda nuestra vida porque han constituido para nosotros una viva muestra del Reino de Dios.

El jueves por la mañana fue una sesión muy enriquecedora para todos pues las comunidades del CEL y del Noviciado la dedicamos a compartir libremente nuestros itinerarios personales muy variados y abundantes en experiencias de calado. El jueves por la tarde celebramos una eucaristía intercomunitaria para unimos en estos difíciles momentos a Iván, del noviciado, y transmitirle nuestra cercanía y apoyo y pedir a Dios por el eterno descanso de su madre que había fallecido la semana anterior.

El viernes fue un día intenso; por la mañana, en la oración comunitaria, dábamos gracias al Dios de la vida por el cumpleaños del Hno. Jesús Martín. No faltaron los gestos de cariño hacia su persona y el agradecimiento del mismo Hno. Jesús por poder celebrar este día con la comunidad del CEL. A continuación, y durante toda la mañana, en un derroche de originalidad y en un tono muy distendido, cada uno de nosotros presentamos nuestras síntesis personales, en las que expusimos nuestras vivencias y todo aquello que había supuesto para nosotros la experiencia del CEL. Ya por la tarde dimos por concluida nuestra formación con la evaluación final y seguidamente el Hno. José Ángel Arrizabalaga intervino, a modo de conclusión, para ofrecernos unas palabras de agradecimiento a todos los miembros de la comunidad.

Para finalizar la jornada, las comisiones de oración y liturgia y de vida comunitaria se apuraron a fondo para preparar, la noche del viernes, la eucaristía y una cena de despedida en la que la comunidad obsequió a los Hermanos José Ángel y Juan Antonio unas piezas de artesanía talaverana, en agradecimiento a su labor en la organización, acompañamiento y animación de esta nueva promoción del CEL. Tampoco faltaron detalles decorativos en la mesa, el humor y los gestos de cariño y amistad en una fiesta en la que la despedida hizo brotar nuestros sentimientos más profundos de amistad. Aprovechamos también este momento, para celebrar el cumpleaños del Hermano Jesús.

Se cierra aquí una etapa más en nuestro itinerario lasaliano. Ahora volvemos de nuevo a nuestras obras educativas y hacia el recuentro anhelado con nuestras familias y comunidades. Sin duda, la experiencia vivida forma ya parte de nuestra historia personal y comunitaria y se enraíza aún más en La Salle con quien compartimos el carisma, sabedores que ahora se produce un verdadero envío hacia las obras educativas, que son obras de Dios y que nuestro crecimiento personal y experiencia de vida ha de ser LUZ y SAL allá donde nuestra misión educativa se haya de desarrollar.